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EL
PROCESO DE VINIFICACIÓN Y ELABORACIÓN
DE VINOS ESPUMOSOS
Las uvas recogidas se pisan mediante prensas neumáticas de prensado suave. El mosto así obtenido se deja reposar por una noche. Al día siguiente, la parte límpida se envía a los tanques de fermentación termo-acondicionados, mientras que la parte turbia primero se filtra, para luego agregarla a la parte límpida. En este momento se agregan las levaduras seleccionadas de Prosecco y comienza la fermentación alcohólica, a una temperatura entre 18° - 19°C. Esta fermentación dura aproximadamente 8-10 días máximo, según el año. Al completar la fermentación, el nuevo vino se centrifuga y luego se filtra para finalmente dejarlo en reposo, almacenado en contenedores en acero inoxidable.
Para producir Prosecco Burbujeante y Espumoso hay que utilizar unos tanques especiales en acero inoxidable resistentes a la presión, que se llaman autoclaves. Para comenzar este proceso tomamos el Prosecco base (gradación alcohólica aproximadamente 9,50%) de los tanques de almacenamiento, y lo introducimos en los autoclaves junto con las levaduras de Prosecco y azúcar de caña para producir espuma, mientras que para producir el vino burbujeante (por obligaciones legislativas italianas), en vez de azúcar tenemos que utilizar mosto concentrado de uva. Para que el proceso de fermentación comience, es indispensable que el vino con levaduras y azúcar alcance en los 18° - 20°C de temperatura. Cuando el nuevo vino espumoso o burbujeante alcanza la presión, el grado de alcohol y el residuo azucarado deseados, interrumpimos la fermentación mediante refrigeración y al mismo tiempo damos comienzo a la estabilización tartárica del nuevo producto (mínimo 10 días). Ahora, tanto el vino espumoso como el vino burbujeante están listos para ser embotellados.
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